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Historia

Palacio de Cutre o Casa de Cutre

Gracias al enorme trabajo de investigación llevado a cabo por D. Eduardo Martínez Hombre, quien, habiendo encontrado entre otros papeles, unos apuntes del Capitán Santirso titulado: "Noticias de un peregrino de Oviedo a Covadonga en 1759". Dicha peregrinación fue realizada por el citado Don Cipriano González Santirso o Cipriano Santirso.

D. Eduardo se propuso y consiguió editar estos papeles acompañándolos de unas notas al final de cada capítulo, con fotografías, mapas y dibujos, además de las citadas notas de investigación sobre todos los personajes que en el referido escrito aparecen.

Con todos los datos recogidos, detalla con gran rigor la historia del concejo de Piloña, de sus Palacios, Casonas y moradores, costumbres, amén de su orografía.

De esta investigación se entresaca lo concerniente al Palacio o Casas de Cutre por ser este Palacio digno de mención y porque al investigador le atrajo de una manera especial la historia y moradores del mismo.

La denominación de Cutre, Rubianes, Sorribas, y otras Casonas y otros Palacios de la misma época, provienen del lugar de su emplazamiento. Cutre es una zona específica o barrio, perteneciente a la Parroquia de San Pablo de Sorribas. Es un enclave en la encrucijada de caminos que van de Villamayor (Piloña) a Villaviciosa, Colunga y Ribadesella, bordeando el Sueve.

La palabra Cutre, ya figura en la crónica real de Alfonso III, respecto a la huída de D. Pelayo a Covadonga y dice así: "Los emisarios de Munuza, quizás decididos por mediación de la hermana de D. Pelayo, se adelantaron hacia las tierras llamadas de Cutre, al norte de Brece, al caballero que lleno de buenos propósitos cabalgaba tranquilo hacia la desembocadura del río Cúa, donde se precisaba vadear el Piloña y tomar los montes de la otra orilla".

En cuanto a las casas, no se especifica el año de su construcción. Se calcula entre el 850 y el 1000, al menos las dos primeras.

Después de muchos desconocidos avatares pasó a pertenecer, a las monjas de Villamayor. Hacia 1377, el Obispo Gutierre de Toledo lanza un escrito acusatorio y fulminador por presunta degradación, contra las monjas de San Martín de Soto y Santa María de Villamayor (ambas benedictinas), que decidieron u obligaron a ceder.

En 1385 dichas monjas, donan sus posesiones a los monjes Benedictinos del Monasterio de Valdediós.

En 1441 retorna a las monjas benedictinas.

En 1530 la orden general en reforma total lo incorpora a la Abadesa de San Pelayo de Oviedo.

En el capítulo V, dice el capitán Santirso en su relato... "Cuando nos despedimos y salimos al patio referido, dos caballeros que por las trazas habían asistido al Oficio Divino, estaban dispuestos a subirse a las monturas de sus caballos impazientes: Mis primas Dª Isabel y Dª Bentura con las manos hazen ademanes de despedida que sirve a la vez de saludo cordial como deseando saber la razón de aquella impaziencia. Tengo anottado que aquellos caballeros eran el señor Antonio de Obiedo (tex.) Portal Valdés, (41) y el más xoven"...

(41) ... (Nota de D. Eduardo). En la alargada parroquia de San Pablo de Sorribas, hacia la parte NW, están tres casas de Norte a Sur, colocadas en un nervio de los montes que definen por la parte meridional al Macizo del Sueve, de manera que por Oriente vierte aguas al arroyo Sardeda y por el Occidente al río de Borines.

El topónimo Cutre que es mencionado en el Padrón de 1637, al estar en esa línea de mínima pendiente sufre el paso de los aires y resiste una vigilancia mutua entre estas casas y la de Rubianes.

Las dos casas más Septentrionales, que tienen un horreo delante de las fachadas, parecen las más sencillas y primitivas. Al sur de estas dos está adosada una de las tres plantas con abundancia de sillería y alero de piedra, que indica la influencia oriental provincial, que con menos arte para la madera, buscó en la piedra el gusto arquitectónico. Casi en la esquina a la altura de la planta tercera, existe un escudo perteneciente a los Oviedo Portal, de cuatro cuarteles distribuidos así: en el cuartel diestro jefe, un sol; en el siniestro jefe, una flor de Lys; en el diestro de la punta, una flor de Lys; en el siniestro de la punta, un castillo.

Delante del escudo, una capilla dando frente a él, de proporciones grandes, vi una pila para bautismos y un sepulcro o caja de piedra con tapa completamente lisa. Todo el interior está lleno de aperos de labranza y productos de la tierra: del altra de Nuestra Sra. de la Encarnación y otros signos de culto, aparte de lo mencionado nada queda. La espadaña es airosa y todavía tenía en 1953, en que la visité, la cruz remate de ella.

Los señores de Cutre, con tan poderosos rivales como los de Rubianes y Sorribas, parece que perdieron las energías y con el tiempo abandonaron esas tierras pobladas de castaños y robles.

Entre las casas de Cutre y Brez, que está casi al final de este nervio que llega hasta el río Piloña de norte a sur, se aprecia una cómoda calzada que conducía a Miyares, y por la que se debieron deslizar los muslines que adelantándose a D. Pelayo el espatario, pretendían sorprenderle antes que atravesase el río Piloña.

En 1692 figura como vecino y dueño de estas casas de Cutre, el Capitán D. Rodrigo de Oviedo Portal y Valdés, regidor de los concejos de Piloña y Colunga, casado según el padrón de ese año con Dña. Antonia María Argüelles Meres, pero según el de 1698, con Dña. Antonia María Argüelles de Vega de Foxá y en los de 1704 y 1710, era Dña. María Antonia Argüelles Posada, aunque debe de tratarse de una misma persona. Tuvieron los hijos siguientes: D. Joseph Lorenzo Francisco, que ya había

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